Hace unos meses publicábamos el post ¿Dónde está la campana de Baler? en relación a un artículo de Elisa Gómez Pedraja en la revista de la Asociación Cántabra de Genealogía. Al hilo del próximo homenaje al Capitán Las Morenas en su Chiclana natal, hemos sabido por Elisa sobre el lápiz que usaba el Capitán y que apareció en su mano al exhumar su cadáver, cinco años después de su triste fallecimiento, según escribió el propio Padre López, uno de los 2 franciscanos que sobrevivieron al asedio, en el documento adjunto.
Si bien el Padre Félix Minaya (1872-1936) sí escribió un diario sobre lo ocurrido durante y después del sitio, publicado recientemente (tras permanecer inédito durante más de un siglo) por el filipinista Carlos Madrid («Defensa de Baler», Espuela de Plata, Sevilla, 2016), nunca conoceremos la versión del Padre López. “Me contaba un viejo fraile en el archivo de Madrid”, explica Elisa, “que sus superiores insistían en que escribiese su versión de lo que ocurrió, pero que no lo hizo nunca. O lo destruyó”. A continuación el relato de esta gran investigadora.
Una tarde a finales de mayo de 2014, revisando en el Archivo Histórico Provincial de Cantabria un Legajo de una familia de armadores y marinos de Comillas de mediados del siglo XIX, aparecieron allí, ya en el fondo, dos documentos que no tenían nada que ver ni con la familia, la época ni la navegación a vela, que es lo que yo estaba investigando. Eran posteriores aunque no mucho: 1904.
Un documento se refería a la donación de la campana de la iglesia de Baler a don Antonio V. Correa y el otro documento cumplía el mismo fin, regalándole una insignia hallada en los restos del cadáver de un soldado recién exhumados. Lo firmaba Fray Juan López, párroco de Baler, franciscano, quien sustituyó al Padre Carreño cuando éste falleció a finales de septiembre, tres meses después del comienzo del asedio. Ni idea de por qué estaban en aquel Legajo. Solo tenía claro que la familia Correa era de Comillas como la que yo estaba investigando, eso era todo.
Ni que decir tiene que me faltó tiempo para consultar desde allí mismo con amigos de Comillas y Ruiloba por si sabían algo de la campana. Nada. Nadie sabía nada.
Recuerdo que aquel verano la copia del documento de la donación de la campana anduvo de mano en mano por Comillas, por si alguien podía aportar alguna idea. Nada. Hablé con Fray Cayetano, del Archivo Franciscano Ibero-Oriental: no sabía nada de la campana y para colmo eran los primeros documentos que veía escritos y firmados por Fray Juan López. En el Archivo no tenían nada escrito por él. Ni una comunicación de la donación, ni agradecimiento del Sr. Correa… no dejó nada de nada.
En septiembre fui a Barcelona a investigar en el Archivo de la Cía Trasatlántica que está depositado en el Museo Marítimo. Nada. Me pusieron en contacto con el Arxiu Nacional de Cataluña, donde están los fondos de la familia Correa. Nada.
Don Antonio Correa Pomar, médico, era natural de Ruiloba, mano derecha del marqués de Comillas. Había sido Presidente y Consejero hasta su fallecimiento de la Compañía General de Tabacos de Filipinas y de la Cía. Trasatlántica. También había residido en Filipinas unos años… Antonio V. Correa, su hijo, también había sido Vicepresidente de la Compañía General de Tabacos de Filipinas.
Rebuscando, hallé lo que ahora sabemos todos: que el vapor “Alicante”, en 1899 trajo a Barcelona a los últimos de Filipinas. Y en 1904 se hicieron cargo de los restos de los que fallecieron durante el asedio. Los trajeron en el “Isla de Panay”, ambos barcos de la Trasatlántica. Así que la familia Correa fue de gran ayuda a Fray Juan López y quizá esa fue la manera que encontró de agradecérselo. También en el Arxiu encontré que Fray Juan López había colaborado con la Compañía General de Tabacos de Filipinas después del ´98. El fraile retornó a Baler y allí continuó hasta casi el final de su vida. Regresó a Pastrana y allí falleció.
Mientras tanto, me contaron que la ermita de Ruiloba tenía una campana que había regalado la familia Correa. Pero resultó que la campana tenía una inscripción: “Antonio Correa. 1937”. Don Antonio había fallecido en 1934, la campana que existe la donó su viuda.
En el Archivo Histórico Diocesano de Santander conseguí que me permitieran ver el Libro de Fábrica de la iglesia de Ruiloba. Solo he podido consultar hasta 1912, hay que respetar un siglo… En 1910 figura registrado que don Antonio Correa, ya de regreso, financió la reconstrucción total de la ermita de San Roque en su pueblo natal, Ruiloba. Entre muchos detalles de gastos figura “…por la reparación de la torre de la iglesia, previa autorización del Sr. Obispo, por importe de 1.786 pesetas… gasto realizado para la adquisición de cordeles para la campana…” No describe ni siquiera menciona la campana en particular. Pudo ser la de siempre. O la de Baler: al ser una donación no ocasionó gasto alguno, solo su instalación.
Aún no he conseguido que me permitan consultar el Libro de Fábrica entre los años 1931 y 1937 en dónde quizá figure porqué doña Amanda Pérez y Gutiérrez-Otero, Vda. de Correa se ocupó una vez más de restaurar la ermita y donar otra campana. ¿Qué pasó con la anterior? Con el clero hemos topado, amigo Sancho…
De la insignia que figura en el otro documento, no sé nada más. No dice en que fosa se halló lo que es una pena porque existe un plano en el que figuran los nombres de los enterrados y hubiéramos podido identificar a su legítimo dueño.
Hay una cosa que si tengo seguro: la campana que se exhibe en el Museo de Baler no es la original. Fray Juan López lo escribe bien claramente: “ …que los agujeros que tiene son de balazos…”. La del Museo y la que regaló en 2006 la Presidenta de Filipinas Gloria Macapagal al entonces Presidente de Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero están flamantes, no tienen ni un arañazo…
Y lo que sigo sin poder explicarme es que hacía el lápiz hallado en la mano de mi admirado Capitán las Morenas, que había fallecido de beriberi después de varios días delirando…
Sigo buscando la campana, este relato queda “cojo”…
ELISA GÓMEZ PEDRAJA – Santander, otoño de 2019.
Para ampliar datos, consultar: ASCAGEN, Publicaciones, Lince de Archivo
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Muchas gracias
Muchas gracias por facilitar la nueva dirección del AFIO, lo desconocía.